
Autora Texto: MªÁngeles Cantalapiedra
La primera vez que hablé contigo me dijiste que colgara en la ventana estrellas y soles dibujados en papel, atraerían la buena suerte. Sabes que no creo en esas cosas y, sin embargo, lo hice. Como una niña pasé una noche entera mirando al cielo tratando de hacer una replica de aquel techo que veía. Amaneció y pinté soles desde el brote hasta el crepúsculo.…
Si tuviera que elegir una imagen de aquel tiempo, no dudaría en retratar la ingenuidad de mis ojos mirándote con devoción y los tuyos como viejos maestros que muestran las luces y sombras de mi devenir.
Eras… La melancolía de tu andar flemático sin esperar sorpresa alguna, sólo acompasado por tu pasión a la música excelsa, al movimiento de la reina con un jaque mate premeditado.Lo tuyo era el silenció tranquilo, la escucha activa. Tu mentón apoyado en los nudillos de la mano y el arqueo de las cejas expresando lo insólito de las palabras que llegaban a tus oídos.
En ti no había años y sí todas las horas que alguien puede cargar a sus espaldas.… Aquellos paseos que me regalabas sobre asfalto saturado de grados y amainado por el riego nocturno donde tú callabas y yo reía poseída por la dicha de la amistad, por el mero hecho de estar donde estaba: un Madrid abandonado por los calores sintiéndonos los únicos habitantes.
Abanderado de soledades, me descubriste diminutos placeres tan simples que rallaban lo más candoroso de cualquier experiencia...
El eco de aquel entonces, cuando la vida parecía no tener límite, da a mi corazón un mordisco que me estremece. Recuerdo que dentro de aquella felicidad algo me decía que como todo en esta vida algún día desaparecería y, entonces, ¿qué haría sin mi lazarillo? No hay sustitutos que ocupen el lugar que otros dejaron, si eso hiciera sería infidelidad a una parte de mi misma.
… Y el tiempo pasó, cerré la página de nuestro trayecto juntos, y en esos día grises donde la melancolía me baña, abro el libro en la hoja donde, en una hora que no la marca el tiempo, tú apareciste para iluminar un trocito de mi vida.…
-"¡Hey! Vamos a mirar las estrellas por última vez y dime en cuál estarás tú. Así, cuando observe el tapiz celeste, aquella que me guiñe el ojo, sabré que eres tú…"
No tenías miedo a ese futuro que se presentaba negro como la boca del lobo más atroz. Yo me encogía y esperaba con anhelo que me tendieras la mano para acompañarte en tu recta final… Y lo conseguimos. Encaramos la muerte con la dignidad que siempre te caracterizó.
…La nostalgia de aquello me envuelve, pero me enseñaste que lo inevitable no se debe evitar porque te buscará hasta encontrarte. Time alter time…, fue nuestra canción.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada